martes, 14 de enero de 2014

Nieve en Enero.

Dicen que sí no puedes con el enemigo, únete a el. Por eso, como plan familiar os propongo ir a la nieve.
Así, sin paños calientes.
Nosotros nunca habíamos ido. Es más, mi hijo pequeño no conocía la nieve cuajada y tiene seis años (lo cual era preocupante). Así es que unos amigos nos propusieron ir a la estación de Navacerrada. 
Y ahí estaba yo, compuesta y sin novio como quien dice. Pidiendo prestada ropa para los niños (Mi marido, muy consecuente, frenó mis ganas de ir al Decathlon); un montón de capas y ropa de cambio, juntó con unas botas de agua. Pues allí que nos fuimos....junto con media Comunidad Autónoma de Madrid, tengo que añadir.
Sin embargo, cuando llegamos y los niños empezaron a vislumbrar nieve a porrón y a reír, tirarse por las colinas nevadas (vale! Confieso que yo también me tire... Aunque sí no es por mi vecino que me frena me trago un árbol), etc; empece a divertirme.

Ya que estábamos aprovechamos para subir en el telesilla a lo alto de la pista y llegar a la Bola del Mundo, que es el punto más alto de toda la CCAA de Madrid.

Contemplar las vistas desde tan alto fue espectacular, sobretodo porque hacia un día soleado que hacia un contraste tremendo entre el azul del cielo, el verde de la sierra baja y el blanco de la nieve.
Para qué decirnos que mi hijo fue el que más disfruto. Descubrió lo que era tirarse por la nieve con una especie de pala y no paró de subir, bajar, subir, bajar....

Lo mejor, en mi opinión fue el viaje en el telesilla, de pronto no se escucha nada en absoluto, sólo esta el paisaje y el viento frío que te corta la cara. Genial.
Para terminar nuestro día, habíamos reservado en un restaurante de un hotelito de la estación y en una sala con chimenea nos cambiamos para tomar un riquísimo caldo caliente y carne para reponer fuerzas.
Y el final? Bueno, seguro que os suena.

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